Nacida en el 78, mi infancia y adolescencia en plenos años 80 y 90 donde no había esa conciencia de la alimentación saludable, ni rastro de la quinoa y menos del Kale o la cúrcuma…
En mis fiestas de cumpleaños los ganchitos y los sándwiches de nocilla eran los reyes de la mesa, el cola cao el desayuno por excelencia, ¿quién no se sabía la canción de .. yo soy aquel negrito del África tropical?, la bollería industrial empezó a estar en todos los supermercados y quioscos; un buen bollicao, un phoskito o una pantera rosa eran la merienda perfecta para cualquiera de nosotros.
No sabíamos que era eso de los “procesados”, “refinados”, “grasas trans” en todas las casas se comía la barra de pan blanco más sana que todas las cosas.
Esta falta de conciencia e información no era solo con la alimentación, íbamos en la parte trasera del coche sin cinturón, y había hasta anuncios de tabaco en la televisión.
Somos unos supervivientes, tenemos un pasado y bien felices que éramos, lo cierto es que algunas cosas han cambiado para bien como es el caso de la alimentación, pero en muchas otras cosas hemos empeorado como en el caso de la tecnología, quien volviera a no tener móviles y ser unos esclavos de las redes, a los dos canales de TV, a las noches de sofá viendo el 1,2 3…
Antes no se tenía tanta información, ni había tantos estudios, nuestras madres y abuelas nos daban buena comida, ellos sí venían de una generación donde se comía de forma natural, con productos frescos y no procesados, en algunos casos tal vez la comida incluso era escasa por falta de dinero, pero se comía mucho más natural y saludable que ahora.
Ahora a los que somos padres/madres, nos toca lidiar con una generación muy tecnológica y contaminada por todos lados, lo quieren todo, rápido y fácil, en la salida de los supermercados, no hay ninguna caja que en sus expositores no esté repleta de caramelos, chicles, chocolates, patatillas…, pases por donde pases está lleno de tentaciones “nunca sanas” para deleitar y contaminar nuestros paladares y además fijo que te discutes con tus hijos.
¡Es de locos! Si sabemos que los procesados, la comida rápida, la bollería, los azúcares…. Son tan malos para nuestra salud, ¿cómo puede ser que esté de una forma tan fácil al alcance de todos?
Hay que aceptar la situación de cada generación, no podemos volvernos locos y hacer que todo desaparezca, no podemos hacer un reset y olvidar de dónde venimos, todo lo vivido incluido nuestro cola caos y bollicao, nos han hecho las personas maravillosas que somos hoy.
La buena noticia es que ahora tenemos mucha información (realmente demasiada) y nosotros y solo nosotros somos los responsables de cuidarnos y de nuestra salud, no vale quedarse con el… es que yo siempre he comido así y a mí no me ha pasado nunca nada, o con el…. es que no tengo tiempo para cocinar, podría escribir muchas más excusas, se nos da muy bien boicotearnos a nosotros mismos.
Así que hagamos magia con todo lo que vivimos y con todo lo que sabemos ahora y aprendamos a vivir y a comer de la mejor forma posible, si estás por estos lares amig@ es que tienes interés por cuidarte, por coger las riendas de tu vida y por supuesto nunca nos olvidaremos nuestra época de los 80, 90… todo un reto para nosotros y desde luego yo, no lo cambiaría por nada en el mundo.